Contaminación en el Río de la Plata
Una bomba a punto de estallar
Por Carlos José Aga

 
     
 

En los últimos tiempos, las noticias periodísticas daban cuenta de la situación de extrema gravedad por la que atraviesan los pobladores ribereños de la cuenca del Riachuelo y del Río Reconquista, que llevó a un histórico fallo de la Corte Suprema de Justicia el 9 de julio de 2008, cuando condenó al Estado Nacional, a la provincia de Buenos Aires y a la Capital Federal a recomponer y limpiar la cuenca Matanza Riachuelo.

Sin embargo, ha pasado desapercibido que estos ríos altamente contaminados sólo son dos de los afluentes del Río de la Plata,  al que le aportan más de la mitad de los contaminantes industriales y el 45% de los residuos cloacales que portan sus aguas.

Pese a la decisión de la Corte, hasta ahora sólo se han adoptado medidas cosméticas en el caso del Riachuelo y se han clausurado unos pocos establecimientos. No hay variación de los niveles de contaminación que se drenan hacia el Plata.

La cuenca del Río de la Plata, con sus 25.000 m3 de agua por segundo, constituye el cuarto sistema fluvial del mundo y es el segundo de América, después del Amazonas. Representa 80% de toda el agua dulce superficial de la República Argentina.

Además del Riachuelo y el Reconsuista, desembocan en el Río de la Plata otros 20 cursos de agua, que drenan sus aguas cargadas de contaminantes letales y desechos cloacales en el Río de la Plata.

Hay videncias clara de que la contaminación va peligrosamente en aumento.

  1. Hace 50 años, los vecinos de la Boca se bañaban en el Riachuelo y todavía había peces. Treinta años atrás, los vecinos del Gran Buenos Aires (zona Oeste) iban al Arroyo Morón a pescar. Hace 35, se pescaba en la boca del Reconquista. Hace 40 años funcionaban los balnearios de la Costanera Sur y hace 30 los de la Norte.
  2. En los años ’70,  cuando ocurren episodios de mortandad de peces se estableció la prohibición para los balnearios ribereños de la ciudad de Buenos Aires que hoy se extiende desde Tigre hasta Magdalena.
  3. La zona contaminada, que en los ´70 alcanzaba los 500 metros de la costa, en los ´80 se extendió a 1000. En los 90 a 2000 metros, superando la distancia a la que se encuentran las tomas del agua que se distribuye por la red para consumo humano.
  4. En 2004 FREPLATA hizo mediciones y estableció que la contaminación cubría 4 a 5000 metros.
  5. Ahora, el último informe ambiental del Gobierno Porteño asegura que “las concentraciones elevadas de cromo, bacterias coliformes e hidrocarburos alcanzan hasta 10.000 metros de la costa”.

 

Las sudestadas (viento sudoeste) frenan el drenaje del Río de la Plata y en esos días la presencia de sustancias prohibidas en el agua se multiplican por cuatro.

Las imágenes satelitales muestran, con toda claridad, cómo las “plumas”  de contaminación rodean las tomas del agua –a escasos 2000 metros de la costa- donde se absorbe el agua que se distribuye por la red.

 
 
 
 

Además, y contrariamente a la falsa imagen que se transmite, sólo se tratan –y con métodos obsoletos- sólo el 8-10% de los efluentes cloacales (770.000 habitantes) e industriales. Es decir, se arrojan directamente al Río de la Plata más de 90% de las descargas cloacales de un área de 16.000.000 de habitantes y todos los residuos industriales de sus actividad económica.

La propia empresa de aguas ha reconocido que se arrojan diariamente a 2500 metros de la costa del río 2.500 millones de litros de “aguas negras” y 2.000 millones de litros de residuos industriales contaminantes y altamente tóxicos a través de un gran emisario en la zona de Berazategui,

La red cloacal, integrada por 7.000 kilómetros de cañerías, abastece a menos de la mitad de la población del área. Gran parte de los detritus cloacales  se vuelcan los otros efluentes a través de sistema de desagüe pluvial (con napa alta o por deficiente recolección de lodos sépticos). Estas descargas no puntuales o difusas se vierten al río.

Muchos de los colectores troncales existentes son insuficientes, lo cual se traduce en desbordes de líquidos cloacales crudos directamente a los cauces que derivan en el río. Asimismo, tampoco tienen la capacidad requerida para recibir y transportar el efluente industrial que debería ser pre-tratado (para que sea asimilable a cloacal) de todas las industrias de la cuenca.

Los estudios han demostrado concluyentemente que también se están contaminando las napas freáticas de las que se abastecen millones de argentinos, sin servicio de agua corriente. Los cauces subterráneos están recibiendo el lixiviado de los más de 100 basurales que penetra en la tierra.

El servicio de camiones atmosféricos, entrega en las plantas de tratamiento menos del 5% de lo que se transporta. El 95% restante se descarga clandestinamente en diversos cursos de agua que también finalizan en el Río de la Plata.

La magnitud de las descargas ha roto el equilibrio, vulnerando la capacidad de disolución y biodegradación del río. Nuestra irresponsabilidad ha desencadenado una dinámica en la que –por efecto trófico- la contaminación lejos de disminuir, se encuentra en una progresión geométrica, se acumula en los sedimentos y destruye la biota y finalmente va matando al mismo río.

Las muestras tomadas en varios puntos del Río comprobaron la existencia de una variedad de contaminantes, incluyendo: (i) metales pesados (plomo, zinc, cadmio, arsénico y cromo); (ii) plaguicidas organoclorados (inciden en la desaparición del plancton, son muy tóxicos la familia se compone de varias sustancias tales como clordano, aldrin, dieldrin hexaclorociclohexanos como lindano, toxafeno, mirex, clordecona,) ; (iii) PCB (bifenil-policlorados, afines con el DDT, resistentes a toda forma de degradación natural, persisten y se dispersan en la cadena trófica se destruyen por incineración a 1200°); (iv) dioxinas; (v) furanos (efectos disruptor del sistema endócrino); (vi) hidrocarburos; entre otros.

Las muestras de pescados, estudiadas en los laboratorios de la Facultad de Agronomía y Veterinaria (FAVE) confirmaron la presencia de los metales en la carne e hígado de los peces al igual que los pesticidas (DDT) y otros tóxicos como clorados prohibidos (DDE y TDE), transclordano (hormiguicidas) y bifenilos policlorados (que afectan el sistema inmunológico y reproductivo).
Estos peces superaron –según las zonas- entre 2 y 4 veces (Dr. Colombo) los límites para consumo, de acuerdo a los valores de referencia de capacidad mutagénica.

El Ministerio de Asuntos agrarios de la Provincia de Buenos Aires Debido al clordano (plaguicida muy peligroso), un humano de 70 kg. podría consumir –sin riesgo para su salud- un máximo de 8 gramos de pescado. Debido al PCB encontrado, la ingesta máxima sería de 23 gramos. Todos los peces, “presentaron niveles de contaminantes que duplican los valores de los estudios previos”.

El resultado de este proceso de degradación está a la vista con las peores consecuencias para la salud humana. La OMS (Organización Mundial de la Salud) que hace tres años calificó al Río de la Plata como “uno de los más contaminados –con fuentes orgánicas y químicas- del mundo”. También señaló que la cantidad de oxígeno presente en el agua resulta insuficiente para solventar los procesos de descomposición de la enorme cantidad de desechos que se vuelcan.

En 2006, el Gobierno de la ciudad reveló tras una serie de mediciones para constatar la calidad de las aguas (mediciones que misteriosamente ya no se realizan) que en el Río de la Plata existe “una situación comprometida, aun para su uso como proveedor de agua para potabilización”.

La calidad del agua de la red –de la canilla- ha decaído considerablemente, porta una carga creciente de productos químicos que ya han alterado marcadamente su sabor; en algunas áreas de la ciudad de Buenos Aires y del Gran  Buenos Aires se encuentra contaminada con sustancias tóxicas.

Ha coincidido con este diagnóstico el organismo binacional FREPLATA que determinó como la zona más comprometida  el área que abarca desde San Fernando a Magdalena, con agudo deterioro de la calidad del agua en una franja entre 4 y 6 km. de la costa. “La columna de agua y los sedimentos presentan altas concentraciones de sustancias consideradas como peligrosas en la legislación nacional e internacional”.

Un informe de 2007 de la Auditoría General de la Nación sostuvo que “los parámetros de oxidabilidad y coliformes totales en la Planta Potabilizadora San Martín superan los límites permisibles. En tanto, la planta General Belgrano es mayor la carga bacteriana de coliformes totales, lo que representa, en valor de concentración, 1/3 del valor de la concentración más elevada de este parámetro en la descarga cloacal de Berazategui, entre 2004 y 2005 (…) El grado de contaminación hídrica que existe dentro de todo el ámbito de la red concesionada es un tema central no sólo para la viabilidad del recurso a futuro, sino para la salud de la población, especialmente la que habita en la franja costera del Río de la Plata”.

Los efectos de la contaminación y degradación de las aguas no reconocen clases sociales, capacidad adquisitiva ni niveles culturales, ya que todos los habitantes de la región están expuestos diariamente al contacto con el agua. De una u otra manera, todos consumimos esa agua incluso sin saberlo.

  1. Muchas de las enfermedades -hoy consideradas comunes- son producto de esa contaminación. Ciertas indigestiones, gastroenteritis agudas y diarreicas, la conjuntivitis, el cólera, la fiebre tifoidea, la disentería, la poliomielitis, la meningitis y las hepatitis A y B, entre otras. El contenido de metales y químicos, provoca alteraciones cardíacas y vasculares, alteraciones neurológicas, lesiones hepáticas y renales, repercusiones en el aparato respiratorio y lesiones cutáneas que avanzan progresivamente hasta la neoplasias y cánceres.
  2. Datos oficiales de Salud Pública revelan que una de cada cuatro camas de los hospitales  ya está ocupada por pacientes que tienen enfermedades contraídas por el agua.

 

Fueron muchas las obras que –aun estando programadas-no se hicieron. Los importantes créditos asignados para el saneamiento del Río de la Plata, fueron desviados haciendo abuso de los “superpoderes” hacia “otras” finalidades. El plan de saneamiento presentado por el Gobierno actual no contempla ninguna iniciativa que resuelva en problema y revierta el proceso, a pesar que existen muchas y muy variadas tecnologías -no muy costosas- que solucionarían totalmente el problema. El plan que se ha oficializado básicamente consiste en diferir todas las acciones por 15 años y prolongar el emisario de Berazategui hasta 8 kilómetros dentro del río.

Como se ha dicho al comienzo, la cuenca del Río de la Plata representa el 80% de toda el agua dulce de la República Argentina.

Y la contaminación es una bomba a punto de estallar.